- 71 % culpaba a la debilidad emocional y a defectos de carácter o personalidad
- 65% decía que era por una malacrianza por parte de los padres
- 35% le echaba la culpa a la moral
A pesar de la explosión de conocimientos sobre los desórdenes cerebrales que ocurrió en la década de los 90 y su expansión continua, la enfermedad mental es todavía extremadamente incomprendida por la persona común.
A través de los siglos, las personas con enfermedade mentales han resistido abusos y torturas de todo tipo. En la antigüedad las personas pensaban que la enfermedad mental indicaba una "posesión por un demonio". Trepanaron cerebros de los "poseídos" para liberar a los espíritus malignos, hervían cuerpos o los quemaban vivos amarrados a un palo.
Durante el siglo 18 los europeos encerraban a aquellos con enfermedades mentales en prisiones asquerosas, los encadenaban a las paredes y los azotaban, tratándolos como criminales. En ciertos asilos u hospitales a los "reclusos" los ponían a la vista para entretener al público como si fueran animales del zoológico.
A finales del siglo 18 y principios del siglo 19 aparecieron algunos reformadores como el francés Philippe Pinel, el estadounidense Dr. Benjamín Rush y la filántropa Dorthen Dix quienes defendieron la dignidad de las personas con enfermedades mentales.
Ya para finales del siglo 19 los enfermos mentales comenzaron a ser admitidos en hospitales especializados y a recibir un trato más humano pero las formas de tratamiento eran muy limitadas por la falta de conocimientos sobre el cerebro.
Desde por lo menos la época de Hipócrates, los médicos han visto a la enfermedad mental como un desorden fisiológico. Pero cuando los sicoanalistas se pusieron de moda a finales del 1800 y principios de 1900, muchas personas se aferraron a la idea de que todo estaba en la mente. Los sicoanalilstas hicieron hincapié en conflictos conscientes, sentimientos reprimidos, mecanismos de defensa, fijaciones sexuales y sueños y no en la verdadera causa de la enfermedad.
Para principios de 1900, los médicos retomaron el punto de vista del filósofo francés René Descartes, quién veía a la mente y al cuerpo como dos entidades separadas. Este punto de vista acentuó el estigma de la enfermedad mental y en cierto sentido esta creencia continua en nuestros días.
Otra vez la sociedad culpó a los afectados y fueron tratados como criminales. Luego, finalmente a mediados del siglo 20 los esfuerzos de defensa de los enfermos mentales tomaron un nuevo rumbo. Gracias, primariamente, a los nuevos medicamentos descubiertos durante esos años, en los años 60 apareció un movimiento llamado a liberar a los enfermos mentales y sacarlos de las instituciones para integrarlos a la comunidad para seguir siendo tratados en centros comunitarios de salud mental.
Pero al movimiento le salió el "tiro por la culata" ya que los hospitales liberaron a los enfermos más rápido que la formación de los llamdos "centros comunitarios" y como consecuencia aquellos con enfermedades mentales entraban y salían de los hospitales, o se quedaban completamente sin tratamiento, eran encarcelados, frecuentemente por delitos menores o quedaban desamparados y sin hogar en las calles.




1 comentarios:
Saludos...
colaboro en Robinsones Urbanos una pagina para afectad*s , amistades y familiares de TB y he llegado a su interesante página buscando información del tema...muchas gracias por compartir.
Yo aunque soy española vivo en Argentina pero robinsones Urbanos son de Andalucia , aunque lo integramos de diferentes lugares del mundo.
Un afectuoso abrazo
Tere Marin(Los Montes de la Loca)
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