Todo medicamento, cualquiera que sea, tiene efectos secundarios. En el caso de los medicamentos utilizados para el tratamiento del transtorno bipolar, los estabilizadores del humor, antisicóticos, y antidepresivos los efectos secundarios pueden variar desde leves (sed, con el litio) hasta severos (reacciones tóxicas, problemas renales, agranulocitosis)
En muchos casos los efectos secundarios son transitorios y desaparecen o al menos se harán más leves con el tiempo. Otros efectos secundarios no son fáciles de ignorar y pueden ser continuos.
Muchos bipolares dejan de tomar sus medicamentos porque encuentran que los efectos secundarios son muy molestos y poco placenteros.
Pero esta misma situación es igual también para aquellos medicamentos que tratan condiciones médicas tradicionales. Los medicamentos antihipertensivos (los que tratan los problemas de presión sanguínea), por ejemplo, pueden hacer que la gente se sienta fatigada. Los medicamentos antihistamínicos pueden hacer que las personas se sientan con deseos de dormir (somnolencia).
Inclusive los llamados medicamentos "naturales" o las "hierbas" también tienen efectos secundarios. Por ejemplo, la hierba de San Juan, un antidepresivo alternativo, pueden producir dolores de estómago, producir sensibilidad al sol y si se toma conjuntamente con un estabilizador del humor, causa cambios hacia la manía.
El tomar medicinas es una decisión de costo-beneficio. Existen claros beneficios con los estabilizadores del humor. Pero también hay costos, incluyendo los efectos secundarios y hasta su costo económico o financiero. La mayoría de las personas con trastorno bipolar es capaz de sopesar los costos y beneficios de una manera objetiva y decidir tomar sus medicamentos regularmente, especialmente si han pasado un episodio emocional doloroso. Pero eso no significa que uno tenga que vivir con terribles efectos secundarios medicamentosos como un trueque para lograr salud y estabilidad emocional.
Lo primero es que manejar los efectos secundarios de tus medicamentos debe ser un proceso colaborativo entre tú y tu médico. No trates de ajustar tu medicación por ti mismo. Te recomiendo que lleves un registro de lo que puedas considerar que son efectos secundarios y discútelo con tu médico en tu próxima cita.
Pregúntale a tu médico qué puede hacerse para controlar los efectos secundarios. Muchos pueden manejarse con un simple ajuste de la dosis o tomando las pastillas en un patrón de dosificación diferente. Otros efectos secundarios pueden ser tratados con los efectos secundarios de otros medicamentos. Por ejemplo, si unos de tus efectos secundarios te produce temblor en las manos se puede utilizar un beta bloqueador.
A veces otros efectos pueden ser manejados utilizando suplementos minerales o vitamínicos.
Pudiera suceder que tu médico decida cambiar totalmente tu medicación. Por ejemplo si tienes problemas con la memoria o la motivación producida por el litio, tu médico podría recomendar cambiarte hacia el ácido valproico, que es muy poco probable que produzca ese tipo de efecto secundario.
Constantemente se están desarrollando nuevos medicamentos para el tratamiento de la bipolaridad y es muy probable que aparezca un medicamento que sea tan efectivo o más que los medicamentos tradicionales que se utilizan en la actualidad y que también sean mejor tolerados.
La decisión para cambiar de medicamentos no va a estar basada únicamente en base a los efectos secundarios. Lo mejor es que esa decisión sea tomada basada en una discusión entre tú y tu médico sobre las ventajas y desventajas de ciertos medicamentos desde el punto de vista de su efectividad versus sus efectos secundarios.
Podría suceder que te enojases con tu médico porque consideras que él o ella debió haberte advertido sobre los efectos secundarios que estás experimentando en la actualidad. Tu enojo es entendible, pero mantén en mente que tu médico podría no ser capaz de predecir tu perfil particular sobre los efectos secundarios antes de tiempo. Si estás enojado habla con tu médico al respecto y no falles a tu próxima cita. Es muy poco lo que tu médico puede hacer por ti si no lo visitas regularmente.
Lo más importante que debes recordar es que LOS EFECTOS SECUNDARIOS REPRESENTAN UN PROBLEMA PARA LO CUAL EXISTEN SOLUCIONES Y NO SIMPLEMENTE DEJAR DE TOMAR LOS MEDICAMENTOS.
El informar a tu médico de tus efectos secundarios le ayudarán a considerar y discutir contigo las alternativas para tu plan de tratamiento.
Siempre es buena idea leer el prospecto que acompaña a los medicamentos. Léelos y toma nota de lo que puedes hacer y no hacer, así como también que otros medicamentos podrían potenciar o disminuir el efecto de lo que estás tomando. El conocer los efectos secundarios posibles resulta de gran ayuda para poder identificarlos apropiadamente.
Recuerda que para el tratamiento del trastorno bipolar no existe una "receta única" ni tampoco una "pildora mágica" que haga su trabajo sin provocar efectos secundarios. No todas las personas con trastorno bipolar pueden ser tratadas igual. Cada bipolar es "único". Lo que le hace bien a una persona podría no tener efecto o podría hacerle daño a otra.
No te lleves de que a fulano, mengano o sutano le fue bien con tal o cual pastilla, tal vez para tí esa pastilla podría ser fatal.




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